Innovación, Innovadores

Economía del conocimiento: por qué el talento es la nueva riqueza de Latinoamérica

Durante siglos, la riqueza de un país se midió por lo que tenía bajo tierra: minerales, petróleo, campos. La economía del conocimiento propone otra cosa: la verdadera riqueza está en las personas, sus ideas y su capacidad de crear. Y ahí Latinoamérica tiene una oportunidad histórica.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

El talento como infraestructura

En Malditos Optimistas lo planteó con claridad el columnista Patricio Ovalle Wood: «el talento es la nueva infraestructura» y formarlo implica enseñar a pensar, no solo a memorizar. Software, servicios, contenidos, biotecnología: industrias que no dependen de tener un recurso natural, sino de tener gente capaz.

Educar para crear, no para repetir

El insumo central de esta economía es la educación. Pero no cualquiera: una que forme por habilidades y creatividad. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Vamos hacia un mundo donde lo importante ya no son los títulos, sino las habilidades.» Es la base de toda la propuesta de Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica—: en un mundo donde la información sobra, el valor está en qué hacemos con ella. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «La información no es lo importante; lo importante es qué vas a hacer con esa información.»

Por qué la región puede ganar

Latinoamérica es joven, creativa, cada vez más conectada y comparte idiomas y cultura a escala continental. Si invierte en educación y en su ecosistema emprendedor, puede convertir su mayor recurso —su gente— en su mayor ventaja. La materia prima del siglo XXI no se extrae: se forma.