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PATA PILA – Emprendimiento Solidario que cambia vidas — Malditos Optimistas

En esta entrega de Malditos Optimistas compartimos el video completo «PATA PILA – Emprendimiento Solidario que cambia vidas» y su transcripción para leer. Malditos Optimistas es el ciclo de innovación y emprendimiento emitido por DirecTV y DGO, conducido por Melina Fleiderman desde ORSAI, que tuvo a ZOE —la IA agéntica creada por Chris Meniw— como co-conductora.

Transcripción del episodio

Transcripción automática generada con inteligencia artificial a partir del audio del episodio. Puede contener errores o imprecisiones.

Tenemos al innovador del día. Él es Diego Bustamante, es el director de Patapila, una organización que directamente conoce de cerca la situación de los pueblos originarios. Así que hola Diego, bienvenido. ¿Cómo estás? Hola, ¿cómo andan? Un placer de estar acá con ustedes. Todo bien. Bien, muy bien, por suerte. Bueno, ¿qué es patapila? ¿Qué hacen? ¡Uf! ¿Qué es patapila? Para mí es un proyecto de vida, pero Patapila es socialmente hablando, es una ONG, es una asociación civil que armamos un poco producto del encuentro con las

Comunidades originarias del norte argentino. Eh, hace muchos años yo empecé a viajar, a conocer y me encontré con una realidad que me me enamoró y me dolió profundamente, que me invitó a irme a vivir allá. Así que allá donde a Salta, al norte de la provincia de Salta, frontera con Bolivia y Paraguay. Ahí nació Patapila un poco como intención de llevar respuesta a las problemáticas que que empecé a a destapar y a encontrarme, que eran, por ejemplo, ¿cuántas? ¿Cuáles? Miles, cientas. La verdad que la

Situación de las comunidades es dura, es muy difícil. Familias que viven al costado de la sociedad realmente sin agua potable, con chicos con desnutrición, con mucha dificultad para desarrollar la vida, ¿viste? Mm. Entonces, eh al principio elegimos como ir a lo más vulnerable de lo más vulnerable. Generamos una metodología interdisciplinaria de acompañamiento a chicos con desnutrición, niños de menores de 5 años que eh por miles de situaciones están en en un grado de situación. Tiene que ver con el alimento, tiene que ver con la

Educación, tiene que ver con el acceso al agua, con el nivel de alarma que por ahí tiene la familia para atender una infección respiratoria. una diarrea, así que como que ese es el cor de patapila. Siempre fueron los niños, por así decir. ¿Qué soluciones le podían acercar? Para mí la la primera solución era la presencia humana. Por eso yo me fui a vivir allá con los al principio en una comunidad guaraní. Viví 4 años, pero desde esa comunidad empecé a meterme también con las comunidades Wii y empecé

A a juntar recursos, a generar metodologías. Al principio sí, solo me los frailes franciscanos me prestaron una casita en una en esa comunidad que era antiguamente una misión franciscana y de a poco empecé a buscar recursos, a vincularme con la comunidad en general, a buscar padrinos, empresas y empecé a conseguir recursos para armar equipo. Espera, pero esto que suena increíble, que realmente lo es, no debe haber sido nada fácil porque ese primer contacto con alguien que no pertenece a la comunidad, hay una barrera cultural

Idiomática, hay una brecha entre la manera en que vos percibís la vida y la que ellos perciben. Te tenían que ver como un amigo y no como un extraño que venía a marcarles algo que tenían que hacer distinto. ¿Cómo cómo fue ese primer contacto? Sí, exactamente. Para mí el abordaje tenía que ver mucho con el respeto. Por eso patapila. Patapila quiere decir pies descalzos. Ah, Pila es como desnudo, despojado y tiene que ver con eso, con calmar un poco los criterios de los que creemos que sabemos

Cómo son las cosas para adentrarnos en una cultura diferente, con una idiosincrasia diferente, con una manera de entender la vida, la crianza, el trabajo. Entonces, eso presuponía cranear metodologías que se innoven desde el territorio, no ir con tu modelito de transformación social, por más bueno, voluntarioso o amoroso que sea, eh era necesario cranear con la gente, con la comunidad. Patapila trabaja mucho con bilingües, con gente que es del territorio, que hace las veces de traductor, traducir los conceptos también, ¿no? Lo no no solamente las palabras, sino

Agarrar conceptos que para nosotros son muy básicos, como lactancia materna o como no sé, un montón de cosas que agua potable, higiene, o sea, cosas como Claro. Sí. Así que bueno, para mí fue un proyecto, es un proyecto de vida. Después Patapila fue creciendo mucho. Hoy somos 95 personas que trabajamos en Patapila. Atendemos 100 chicos, estamos construyendo una escuela, construimos pozos de agua, tenemos apicultura, cabras, huertas, trabajamos en 80 comunidades. En un en un momento escuché, no sé si se aplica a estas

Comunidades también el el interés porque se fundaran universidades eh bilingües de comunidades originarias, porque también hay como toda una cuestión eh de lectura de documentos o de posesión de tierras o de y de preservar la cultura, ¿no? Porque creo que también está muy a veces se está perdiendo, ¿no? La lengua. Sí, sí. Es muy importante que la además para para que realmente la realidad de las comunidades se transformen tiene que ser de adentro para afuera. Entonces, la idea que ya pasa un poco, pero todavía

Falta como mucha fuerza de un wií, un guaraní, un toba que se forme, readapte los conocimientos y después los trabaje en la comunidad puede ser la clave de transformación de un montón de realidades. Lo que pasa que muchas veces los profesionales llegan de afuera o mismo las políticas se cranean en los escritorios de las capitales, fuera del territorio y que después se frustran porque cuesta, es un territorio que cuesta mucho. Realmente para mí fue una experiencia increíble, pero también sudor y lágrimas porque es complejo,

¿viste? trabajar en un en un ecosistema diferente donde falta el agua, donde hacen 40 gr de calor, donde el idioma es diferente, el modo de pensar es diferente, los tiempos de las cosas. Creo que la clave de Patapila fue la presencia sostenida de no corrernos, de jamás prometer algo que no íbamos a cumplir, saber decir que no cuando no podemos. ¿A qué cosas dijeron que no? Y cuando te no está diciendo las las familias tienen problemas con las casas, problemas con el agua, problemas con la educación,

Hambre, problemas de salud. Bueno, claramente la las respuestas de Patapila van siendo de a poco en procesos en situaciones concretas. Abordamos los primeros años de los niños, no podemos resolver todos los problemas de la familia. Sin embargo, ellos te ven a vos como alguien que sí puede. Claro, porque es blanco, porque viene con educación, porque tiene plata, porque es muy importante romper esa ese prejuicio que también ellos tienen de nosotros para decir, «Mira, esto sí puedo o esto me comprometo a intentarlo y esto no.»

Porque alguien que es tan humilde y tan pobre genera muchas expectativas y están también muy cansados de de que les rompan sus expectativas los políticos, los religiosos. Incluso las ONGs que a veces en el afán de querer cambiar o de te duele tanto la realidad que vos decís, «Yo te voy a ayudar» y después te chocas con que no estás pudiendo, con que no te dan bola, con que no sé, la gente que pensaste que te iba a tirar una mano no te dio la mano. Entonces es

Reportante como si lo queres hacer serio y responsable es cuidar mucho a la persona que queres ayudar. Sí, sin duda. Diego, y te hago una pregunta. En todos estos años de trabajo y de cercanía sostenida en el territorio, si pudieras elegir una historia de lo que Pata Pla pudo hacer. Yo creo que siempre las historias más límites son las que te marcan, ¿no? La la vez que hubo varias veces, pero una particular que estábamos a 70 km de Fortín Dragones en la ruta 81 del norte

De Salta y llegamos a una comunidad que íbamos por primera vez a relevar siempre al primero vamos a a conocer, a decir quiénes somos y hacer como un pequeño relevamiento. Y en ese primera pisada la comunidad encontramos tres niñas totalmente deshidratadas. Y eran esas situaciones que le agarras la piel al bebito y que se le queda y que lo ves pálido y que decís, «Estoy en ese momento y en ese lugar y la y y lo que tengo que hacer es cargar a la

Camioneta, por más de que no son los mejores protocolos esos. Hay que avisar al hospital, hay que llamar al sistema de salud, pero bueno, esas situaciones que son límites. Me acuerdo de esa niña Nazarena, tenía 5 meses y que gracias a haber estado ese día y en ese lugar llegamos, la trasladamos al hospital, el hospital respondió, a veces con la presión de las ONGs el sistema funciona un poco mejor y esa niña salió adelante, se recuperó. Entonces, esas son los momentos límites que decís, «Acá

Llegamos a tiempo.» ¿Quiénes son los que tienen más resistencia a que ustedes sean parte de la solución? ¿Hay hay resistencia? Es diverso. Sí, sí. A veces la resistencia, obviamente viene de personas que trabajan en la política, no necesariamente todas y no necesariamente la gente que trabaja en la estructura del Estado, sino a veces los que llegan a los gobiernos de turno, por así decir, porque pasa eso, los gobernantes pasan y la sociedad civil es la que queda, la comunidad la que queda

O la gente que trabaja en el estado de siempre. Sí, claro. Los equipos que trabajan en los hospitales. Entonces, claro, para nosotros igual siempre fue muy importante entender que si a vos te importa la realidad del otro, el trabajo es colectivo. No sos el salvador del otro, no sos el que vos tenés que trabajar con el hospital, con la escuela, con el cacique, con la comunidad, con otras ONGs para abordar el trabajo de una manera interdisciplinaria y real, ¿viste? Sí. Y en en términos concretamente de

Desnutrición infantil, eh tienen medido a cuántos niños pudieron salir de esa situación. Y nosotros de cada 100 chicos que nos encontramos en el territorio, 30 niños tienen algún problema de desnutrición o malnutrición. Ahí empieza el abordaje de patapila, que es un abordaje no de tratamiento directo sobre el niño, sino tiene que ver con la formación y con la educación del adulto responsable. ¿Y qué hace el adulto responsable? O sea, no entiende cómo nutrir ese niño, no tiene los recursos. Sí, más que no entender es no sabe. No

Sabe. Son gente, muchas veces gente que se crió en un contexto donde la comida no abunda, donde producir alimentos no es fácil, donde no terminaste la primaria o no terminaste la secundaria, donde ir a reclamar un derecho a un hospital donde muchas veces te destrataan, no te tratan mal, no es fácil. Sí, hay mucha discriminación sobre las comunidades originarias porque no se las no se las considera parte de la sociedad. No sé qué es lo que tienen en la cabeza, pero entiendo

Que me imagino más esa situación, ¿no? De no. Por eso tiene que ver con el equipo, nuestros equipos le enseñan a la familia, ¿viste? Cos. Lo que ustedes hacen es también algo que requiere mucho esfuerzo y mucho tiempo y por ahí muchos otros funcionarios, un poco lo que hablábamos recién, están ocupando una silla, pero no están realmente atentos y preocupados de querer resolver situaciones, sino que están calentando una silla. A veces pasa eso y a veces gente que sí está involucrada y quiere tiene una

Provincia entera que que abordar y por ahí no puede. ¿Qué pasa? Los médicos de los hospitales donde yo trabajo no pueden dedicar, tienen 16000 habitantes que atender, están desbordados con pocos insumos, pocas ambulancias, pocos especialistas, a veces no da necesariamente la vida para dedicar tanto tiempo como dedicamos nosotros. Y ahí, ¿dónde está la clave? Porque dijiste eh formación, o sea, es estar ahí en la formación y y ¿qué pudieron hacer? ¿Eparon a hacer huertas? Empezaron eh sensibilización sobre lactancia materna. Contanos alguno de

Esos puntos palanca que lograron dar la vuelta. Metología tiene que ver con la el sostenimiento de la presencia y el vínculo con la persona y con esa madre y ese adulto responsable. Es todas las semanas ver cómo está el niño, cómo viene la curva de desarrollo, trabajar la parte cognitiva, la estimulación temprana, acercarle herramientas personalizadas a esa madre sobre la realidad del niño y después trabajar en materia de lo grupal con talleres y demás. Entonces ahí la madre, el padre, la abuela, el adulto responsable va

Incorporando pequeñas cosas que cambian y eh eh visceralmente la realidad de ese niño. Aprende a cómo darle una vitamina, aprende a fortalecer la lactancia materna, aprende que cuando tiene diarrea no le tiene que cortar el agua porque la madre se asusta, que lo tiene que hidratar, que a los tr días de eso tiene que ir sí o sí al hospital y plantarse para que la para que la atiendan. Aprenden que el niño no lo pueden tener necesariamente siempre encima, que lo tienen que estimular.

Ese es sobre la comunidad y al y digamos y del otro lado cuando se dan vuelta y tienen un hospital o tienen una salita materno infantil también están ahí capacitando. Nosotros sí trabajamos con todos los estamos como tenemos equipos en el territorio y equipos en los hospitales y equipos trabajando que después trabajan con los gobiernos y demás. Hoy somos 95 personas que trabajamos, de las cuales 60 viven en el norte. Patapila construyó casas, así como arranqué yo en esa primer cabaña. Con el tiempo construimos

Centros, construimos casas y muchos de los profesionales son gente que se va de su ciudad a vivir al territorio para estar día a día, digamos. O sea, hay un propósito de vida tuyo que te llevó Claro. Por suerte. Y y ¿cuál es tu historia de de por qué vos fuiste por primera vez a una comunidad? Yo la verdad que siempre tuve una inclinación por ahí a lo humano y a lo social. Yo creo que tiene mucho que ver con mi historia de de cuando era niño,

Que se murió mi mamá de muy muy niño y yo tenía 6 meses. Yo creo que eso a mí me me dejó como un vacío muy importante y como una inclinación natural hacia al que sufre o al que se siente solo. O sea, que en todos esos niños que vos asistís está Diego. Hay un poco seguramente de Diego. Obviamente que después uno va sanando su historia también y también vas entendiendo, bueno, ¿dónde está el otro? y que no sos solo vos y que no es tu ego

Y que es reimportante hacerlo sano, ¿viste? Que no es sos vos el superhéroe el que quiere sanar su herida y que por sanar tu herida, bueno, por lo menos en el proceso de sanar uno hace bien al otro, lo haces con respeto, lo haces con humanidad. Bueno, ahí está bien. Pu bueno, pero sos vos y después 89 personas más que por ahí no tuvieron tu misma historia, pero tienen la que fueron encontrando en Patapila también un lugar donde expresar esa vocación de transformación social y de

Entrega. Claro. Y contanos un poco sobre el equipo, porque antes veníamos hablando de equipos patapilas 190, un propósito tan difícil, vocaciones de vida, entrega total, ¿no? De irte a vivir a una comunidad. El equipo es muy variado. Tenemos gente que llega por la parte vocacional espiritual. Hay gente que realmente estudia un una profesión y se da cuenta que tiene ganas de hacer experiencia de cómo se vuelca esa esa profesión al servicio de la gente más vulnerable. son nutricionistas, psicopeagoas, trabajadores sociales, educadores sanitarios, enfermeros,

Médicos, ingenieros agrónomos, apicultor, técnicos apícolas, gente que lo que pasa que el territorio te enamora, no les voy a mentir. Así como vas y te chocas con situaciones de mucho dolor y de mucha injusticia y se te revuelve la panza, también te encariñas de la gente y del entorno. Y es el, yo trabajo en el entorno del Gran Chaco americano que es entre Enre Salta, la provincia de Chaco, la provincia de Formosa, Bolivia, Paraguay. Esto es un ecosistema muy parecido que hay

Comunidades rurales, comunidades indígenas y también sistemas productivos y empresas privadas que están como en el entorno de ese ecosistema. Y Diego, vos la ¿Qué edad tenías vos cuando fuiste por primera vez? Por primera vez fui con 24 años, 25 años. Pero era una misión religiosa. Sí. Fui con los frailes franciscanos, claro. A conocer. Después, paralelo a eso, yo iba, yo viví, yo soy de Buenos Aires, de acá de Recoleta. Toda la vida me crié acá y yo ya de adolescente había empezado a ir a

Hogares de niños. Iba al Cotolengo de Honores, iba a compartir con gente en situación de calle Camplace miseres. Yo siempre digo que mis grandes maestros fueron la gente en situación de pobreza. Claro, fue la gente que me enseñó que vale la pena vivir, que vale la pena abordar las partes oscuras de la vida, que se puede seguir confiando y creyendo cuando a veces las cosas te demuestran lo contrario. Vos no sos cura. No, no, yo pregunto esto porque no Dios me libró.

No, lo mejor con la iglesia, pero yo igualmente entendí que que que uno puede ser, entre comillas estar inserto en el sistema que todos estamos. Tenés tu vocación igual claramente de servicio, ¿no? Entonces, uno piensa justamente, no, te lo pregunto igual un poco en broma, eh, pero a veces uno piensa que esos lugares de vocación están solamente reservados a la institución iglesia o o a otra religión, no importa. Este, pero no, en el fondo, la oportunidad histórica para ser solidario la tenemos todos.

Sí, yo creo que todos tenemos la fibra de la humanidad. Lo que pasa yo creo que no todos. Bueno, yo sí creo que todos, pero hay gente que no la escucha. Ah, okay. Que no la escucha porque te incomoda mucho de tenerte frente al dolor del otro. Te pide algo, te va a pedir tiempo, te va a pedir que te que que lo ayudes, te va a pedir que le des algo. Y ahí se pone en juego de qué estás dispuesto a entregar

Si te conectas. Sí, pero la fibra o de humano, yo creo que hay gente que le duele tanto que prefiere no mirar. Por eso terminamos invisibilizando la gente que duerme en la calle. ¿Por qué? Porque hay un dolor antecesor para mí que la gente no puede ver. Después, bueno, cada uno procesará sus egoísmos, sus empatías. Sí, hace poco cuando fue eh bueno, el terremoto en Venezuela, escuché una nota, ¿no?, que iba en el auto, escuché una nota que le hacían un chico que era rescatista, que no

Pertenecía a a digamos no estaba no era médico, él era rescatista. Entonces, él viajaba con un con un grupo, pero no era muy numeroso, eran cuatro o cinco a situaciones de desastre y él brinda su conocimiento para poder rescatar personas, aún arriesgando su propia vida. Él trabajaba de otra cosa, todo. Claro. Y era tan interesante lo que él contaba respecto de sí. Efectivamente, él se metía en lugares donde se le podía caer encima del edificio. Él tenía una técnica y sabía cómo porque, bueno, se

Entrenó para eso. Pero es lo que decís vos, ¿no? Como otro diría, «¿Quién te manda? Porque ¿por qué estás haciendo eso?» Yo también me lo pregunté muchas veces, ¿quién me manda? ¿Por qué? Porque tuve muchas situaciones muy difíciles yo, vivir en el medio de la nada, renunciar a la cercanía con tus vínculos, a la comodidad. Yo vivía sin agua, sin internet, para banearme tenía que calentar la el agua y ponerme la ducha. Tuve que acompañar a a familias que se murió el niño por desnutrición, enterrar

Cajoncitos así de chico. Terminé en una morgue de un hospital lavando el cuerpo de una nena porque no había nadie que lave y que atienda esa situación en ese hospital en ese momento. Esto fue hace como 7 años. vivís situaciones difíciles, muy dolorosas, que si no tenés la capacidad de procesarlas, de correrte un poco, y vuelvo a decir lo que digo, no sos el salvador del otro, lo que entregas vale la pena y después fui fui armando un ecosistema de ayuda de empresas que ponen plata en patapila.

Hoy trabajamos con la Unión Europea, con la embajada de Alemania, con con todo un ecosistema de gente que aporta recursos para yo poder. Patapila tiene esa estas personas, 95 personas que son rentadas, que trabajan en el territorio con un sueldo, estamos construyendo una escuela, hicimos pozos, todo eso requiere también gente que por ahí sin meterse en el quilombo directo que uno se mete también conecta y también se involucra. Voy a hacer una pregunta que puede sonar muy este muy de Heidy, la pradera este

Rodando por Eleno. Eh, ¿tiene solución el nivel de desnutrición infantil que por lo menos hay en el territorio latinoamericano? Siendo que somos productores de alimentos, pero sí desde ya que tiene solución, no tengo dudas. Y las soluciones no no hay que ver cuáles son, ya están y ya existen y están pasando en el territorio. Lo que hay que hacer es escalarlas. Si vos abordás bien la educación y el fortalecimiento y la contención de la primera infancia, trabajas con la adolescencia, les das herramientas,

Capacitación técnica, lo el primer envión productivo, el contacto físico, el claro, el encuentro físico, pero también con gente que le pueda agregar valor, enseñarles a sembrar, a cosechar, a producir miel, a a vender sus artesanías. Hay un montón de cosas hermosas que pasan en el territorio y que dan cuenta de que las soluciones son posibles. Ojalá esto se enseñara en las escuelas, ¿no? Bueno, hay algunas escuelas que lo entendieron y por ahí comprenden y van estas horas solidarias y llevan a los

Chicos que tienen otras realidades a hacer algo concreto por el otro, pero el asunto es prender la encender la mecha entre Sí, sí, obvio. Yo, por suerte para, yo siempre digo que tuve mucha suerte de encontrarme con esta realidad y decir, «No me voy a quedar en la queja del domingo criticando a los políticos, que también hay que criticarlos igual, sino hacer algo, poner el cuerpo, poner el corazón.» Y con esto me encontré un laburo. Yo primero me enamoré, primero me dejé lastimar por la realidad y

Después me conseguí un laburo yo. Sí. ¿Fuiste al congreso con esta realidad? Te conocen, saben de vos. Sí, he estado yo como con presidentes, he estado con todos los ministros durante estos 10, 12 años, he estado con todos los gobernadores por H o por B, termino golpeando esas puertas y termino pudiendo entrar. No necesariamente después logro un cambio real o o que cumplan sus promesas, pero bueno, de a poco. Y Diego, vos decías que la solución está, hay que escalarla. Sí. ¿Cuál para vos es ese paso que tenemos

Que dar para que esto escale? Y yo creo que ahí sí entra en juego mucho la política que tiene que que dejar de cranear con el ministro de turno que a veces llega colocado a dedos, sino que tienen que buscar en el territorio y tener una decisión política y humana de invertir partidas presupuestarias en territorios donde se se obtiene menos votos o se saca menos rédito político porque porque es una comunidad más vulnerable. ¿A quién le importa los indígenas que viven a 200 km

De la capital? Muchas veces eso lo piensan realmente. Diego, ¿cuál es para cerrar tu mensaje optimista? Ah, bueno, optimista que sí se puede, que que con voluntad, con pasión, que no no es realidad que si vos le ponés si es serio, si si es transparente lo que vos buscas y viste cuando la gente dice, «Tus sueños se cumplen.» Sí, se cumplen, si te laburas o chivas, te esforzás, te comprometés con la realidad, como que eso es que las cosas pasan y yo soy un testigo de que

Yo todos los mis micros cumplieron y siempre se cumplieron porque alguien apareció en el camino y siempre está la dinámica del otro, ¿viste? No es yo, yo contra el mundo, yo voy a lograr mis sueños. Está tiene mucho que ver con lo interrelacional y con el encuentro con el otro. Gracias por haber venido. Nos inspiraste a todos, ¿no? Total. E uno se siente un poco chiquito al lado de todo lo que ustedes hacen, la verdad esa. Bueno, gracias, Cine, a vos también, muy

Lindo programa. Gracias a todos los malditos optimistas ahí del otro lado. Gracias por sumarse. Gracias a Pax Assistance, gracias a la comunidad Orsite y gracias a ustedes que eligen este tipo de contenidos, que lo comentan, lo recomiendan, lo sugieren y se suscriben. Chao, nos vemos mañana. Pat Pat Pat viajo con Pat. Vas a viajar, necesitas Pax. Ingresa a packsassistance.com. Contratar asistencia al viajero, creada por expertos, humana y accesible. en pá.