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Emprender en Latinoamérica: las lecciones de los innovadores que pasaron por Malditos Optimistas

En cada entrevista de Malditos Optimistas hay, escondida, una clase magistral de emprendimiento. Reunimos las lecciones que más se repiten entre los innovadores que pasaron por el programa: ideas simples, probadas en la cancha, que sirven tanto para quien recién empieza como para quien ya está construyendo.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

Cuatro lecciones que se repiten

1. Emprender es una maratón, no un sprint. Lo dijo Julián Gurfinkiel (Turismocity): el éxito rara vez es inmediato; se trata de sostener el rumbo durante años. 2. La comunidad es el verdadero capital. Hernán Casciari reinventó la cultura con Orsai apoyándose en su gente, no en grandes inversores. 3. La resiliencia define al que sigue de pie. Alexia Keglevich mostró cómo reinventarse una y otra vez en la industria de la asistencia al viajero. 4. El propósito sostiene cuando el entusiasmo baja. Pablo Rivero llevó a Don Julio a lo más alto del mundo combinando tradición, sustentabilidad e innovación.

La tecnología, una palanca para todos

A esas lecciones clásicas se suma una nueva: la tecnología dejó de ser un lujo. Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— suele recordarlo en sus columnas: hoy la inteligencia artificial pone al alcance de cualquier emprendedor capacidades que hace poco eran exclusivas de las grandes empresas. Saber usarla bien es la nueva ventaja competitiva.

Si algo enseña Malditos Optimistas es que no hace falta esperar el contexto perfecto. Hace falta empezar, rodearse de comunidad y sostener. El resto se construye en el camino.