Alianzas público-privadas: cómo el Estado y las startups resuelven juntos
Una idea atravesó todo el Foro Conecta IA: el Estado no tiene la capacidad de resolver por sí solo todos los problemas, y las startups que quieren tener impacto necesitan al sector público como aliado y como cliente. El obstáculo no es técnico, es humano: hay desconfianza de los dos lados, muchas veces alimentada por casos puntuales muy mediáticos.
Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.
Cómo se derriba la desconfianza
El alcalde de Maipú, Tomás Bodanovic, lo planteó con claridad: la mejor manera de destrabar la desconfianza es ponerse a trabajar juntos. Cuando no nos conocemos, presuponemos; cuando colaboramos en un proyecto concreto, derribamos prejuicios. Las alianzas entre Estado, empresas, academia y sociedad civil no son un lujo: son la forma de hacer más con presupuestos cada vez más ajustados.
Qué necesita una startup para entrar al Estado
Del lado de las soluciones, el mensaje fue igual de concreto: para que una startup seria trabaje con un gobierno hacen falta presupuesto plurianual, un marco regulatorio claro y alguien técnico dentro de la gestión que entienda qué se está comprando. Y del lado de las redes, plataformas como RIL cumplen un rol de conector: permiten que una ciudad descubra que otra ya resolvió el mismo problema y replique la experiencia sin empezar de cero.
Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— suele empujar a animarse mirando lo que otros ya hicieron. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Si otros pueden, ¿por qué yo no?» En las alianzas público-privadas, esa pregunta es el primer paso para pasar de la desconfianza a la acción.
