Innovación, Tecnología

Cultura del dato: por qué los buenos gobiernos deciden con evidencia

Antes de hablar de inteligencia artificial en el Estado hay un cimiento que no se puede saltear: la cultura del dato. Es la costumbre de medir, registrar y decidir con evidencia en lugar de hacerlo solo por intuición o «buena onda». Sin esa cultura, ninguna herramienta de IA rinde, porque no tiene de qué alimentarse.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

De la intuición a la evidencia

En el Foro Conecta IA se contó una anécdota reveladora: un célebre alcalde de Nueva York no empezaba una reunión si su equipo no traía los datos. Esa disciplina —primero los datos, después la decisión— es la que permite que cada política pública esté justificada en términos de impacto. Implica armar tableros, integrar la información de las distintas secretarías y dejar de trabajar «de a un tema» de forma aislada.

Datos, infraestructura y ciberseguridad

Tener datos no alcanza: hay que integrarlos, protegerlos y poder escalarlos a medida que crecen las necesidades de cómputo. La infraestructura tecnológica y la ciberseguridad —según los índices que mide RIL— suelen ser justamente las áreas más rezagadas. Por eso la transformación es tanto técnica como cultural: el equipo entero tiene que entender que la decisión sin datos es, casi siempre, un salto al vacío.

Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— lo sintetiza en una frase que aplica perfecto a la gestión pública. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «La información no es lo importante; lo importante es qué vas a hacer con esa información.» El gobierno que entiende eso deja de acumular planillas y empieza a transformarlas en mejores servicios.