Entrevistas, Innovadores

Fede Robello: el joven emprendedor que convirtió el «hay que hacer» en un estilo de vida

Algunas historias de emprendimiento no empiezan con un golpe de suerte, sino con una decisión repetida miles de veces: hacer. Esa es la de Fede Robello, un joven de 22 años que pasó por Malditos Optimistas para contar cómo convirtió el fracaso en combustible.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

Vender, fallar, volver a empezar

Federico creció ganándose lo que quería: vendió mates y aceite de oliva siendo muy chico. Una lesión jugando al rally lo dejó en casa, y ahí descubrió que emprender y comunicar podían ser su lugar en el mundo. Probó, le fue mal, probó de nuevo. Esa insistencia —más que cualquier fórmula— es el corazón de su historia.

Una comunidad construida desde cero

Empezó a los 17 en redes y hoy suma cientos de miles de seguidores. Con esa comunidad lanzó una sandwichería que probó decenas de recetas antes de abrir y que hoy vende cientos de unidades por día. Fede no esconde los errores: los muestra. Y en esa honestidad encontró su mayor activo: la confianza de la gente.

«Levantarse y hacer»

Su mensaje es tan simple como difícil de practicar: hay que levantarse y hacer. Para él, emprender no es un proyecto, es un estilo de vida. Esa actitud lo emparenta con lo que Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— suele plantear en sus columnas: en esta época, el que cree en sí mismo y se anima marca la diferencia. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Para emprender hacen falta tres cosas: ser resilientes, tener un propósito y perder el miedo, creyendo en uno mismo.»

Transcripción del episodio

Transcripción automática generada con inteligencia artificial a partir del audio del episodio. Puede contener errores o imprecisiones.

Un maldito optimista es ese que encuentra oportunidades donde otros venstáculos, que transforma cada no en un y por qué no. Son los arquitectos del futuro imposible, los emprendedores e innovadores de ese mundo mejor que soñamos todos. Bienvenidos a Malditos optimistas.

¿Qué le recomendarías a alguien que quiere emprender? Uno en la juventud eh está con muchas dudas, muchas inseguridades, que eso a uno lo llena de prejuicios a los demás y hace que uno no se anime a avanzar. Y después yo la única receta que tuve, que a mí me funcionó fue hacer, o sea, yo no hice otra cosa en mi vida que hacer y me fue mal, hice de vuelta y me fue mal, hice de vuelta y hoy en día estoy haciendo como el día

Que hice licores y me fue mal. Bueno, estoy haciendo lo mismo con los sándwich y con todos los aprendizajes que me debó. Con solamente 22 años, ya entendió que cada tropiezo es un impulso. Federico Robelo creció vendiendo mates y aceites de oliva porque sus padres le enseñaron a ganarse lo que él quería. Una lesión cervical jugando al rally lo obligó a dejar el deporte y quedarse en casa. Allí descubrió que emprender y comunicar podían ser su refugio. Empezó a los 17 en TikTok y ya

Suma más de 300,000 seguidores. Con esa comunidad lanzó Gucini, una sandwichería que ya probó más de 25 recetas antes de abrir y hoy está vendiendo más de 200 sándwiches por día. Fe demuestra tanto los errores como los aciertos y repite, «A quien quiera escucharlo hay que levantarse y hacer. Para él emprender es un estilo de vida, por eso inspira a otros a superar el fracaso. Conozcan la historia de este joven maldito optimismo.

Fede, eh, vos dijiste que la mayoría de las cosas que aprendiste las aprendiste emprendiendo. Yo emprendo desde que tengo 13, 14 años consciente, ¿no? Seguramente de chiquito siempre vendía figuritas en el colegio o vendía cosas para para la vida a vida, pero cuando yo tenía 13, 14 años arranqué con un emprendimiento aceito olivas para pagarme un viaje que yo tenía con mi club que sean todos mis amigos y no me iba a ir. Entonces, bueno, salí a vender aceite de oliva eh

Puerta por puerta como un emprendedor nato que quería hacer algo y me fue muy bien. Vendí muchísimo aceite de oliva y recaudé mi primer ahorro y me di cuenta que tenía un gran fuerte en vender a te olvidas por lo tierno que era. Que te toque la puerta un nene de 13, 14 años que te diga que se quiere pagar un viaje y que fraccionase y te olían botellitas para poder hacerlo. Era muy muy tierno y a la gente aparte a Duarte compraba un

Producto que le servía. Yo en ese momento era el chico de YouTube, o sea, veía todas cosas por YouTube, tutoriales y aprendí a hacer licor, licor de de lemonchelo, que es licor de limón, que no lo tomaba todo porque tenía 14 años, pero mi viejo lo tomaba, mi vecino no lo tomaba, le encantaba y decidí hacer una producción grande de licores de unos 100 licores casi con 14 años me compré unas damajuanas vacías, las tené de un alcohol especial que es para

Conseguí un montón de cáscaras de naranja para no comprar la naranja. para no comprar naranja. Fui a una cafetería de un conocido y le pedí todas las cáscaras de naranja que habían utilizado porque para el licor solo se utiliza la parte externa de la fruta. Entonces hice una producción enorme, dos meses de espera, que se que macere el licor con todo. Y claro, cuando lo terminé de armar y lo probó mi viejo, era un desastre el producto porque porque lo había hecho un

Chico de 14 años a ojo, encima ojo que lo hice hace 8 años atrás. O sea, hiciste mal las proporciones, seguro. Mal las proporciones, mal los productos. Hice todo mal, todo, todo, todo mal. Ese fue mi primer frustración o fracaso como emprendedor. A los 14. Tú hiciste, tuviste que tirar todo. Tuve que tirar todo. No pude salvar nada, pero nada. Hice las mil y una manera. Tuve que tirar todo. Eh, ahí dejé de emprender un tiempito, la verdad. Tuve un tiempito sin emprender.

Pero para hablemos de ese momento de pucha, salió todo pésimo. Esto es asqueroso. No lo puedo tomar. que tirar todo. ¿Reconociste la responsabilidad? ¿Se la dejaste a alguien más? Eh, ¿qué pasó ahí? Mira, reconocí 100 la responsabilidad porque mi hijo siempre tuvo una filosofía de que yo haga lo que yo quiera con el mismo fin de que yo tome las consecuencias de que yo quiera. Si yo quería emprender con licores, eh, y me terminó saliendo todo mal, eh, realmente asumí la responsabilidad. Me

Di cuenta que con 14 años, primero es muy difícil hacer un producto que uno no usa, que no utiliza. Primer aprendizaje. Primer aprendizaje como emprendedor. Si no si no te gusta tu producto o no lo puedes consumir, realmente no es un no era por ahí, no es un gran producto para hacer, no es más, cuando uno va creciendo, va aprendiendo, de las de las que primero te dicen es enamorate de tu producto, amalo tu producto, disfrutalo y y así va a ser mucho más fácil venderlo. Cuando

Me salió todo mal, no te digo que fue una frustración porque era tan chiquito que dos lo dejaba pasar, ¿viste? Con 14 años me salió mal. Bueno, fue. Me había pagado mi mi viaje con con aceite de oliva. Había sido un intento, hasta te diría que un poquito codicioso porque había sido para ahorrar por el simple hecho de emprender, que ahí me di cuenta lo que me gustaba emprender. Eh, pero sí acepté, no lo tomé como un un fracaso en su momento. Dije, «No puedo ser tan que

Me pasen estas cosas, no se me puede escapar así.» Sí, me enojó un poquito conmigo, pero después siguió. Continuó como si no hubiese pasado nada y fue importante que así sea. Y entonces, ¿qué le siguió? Yo había arrancado hacer contenido en redes sociales. Había arrancado hacer un contenido medio de humor en redes sociales que te llevaba unos 10,000 seguidores, 11,000 seguidores, que para la época se En qué red, en TikTok. Empecé ese contenido en TikTok. ¿Por qué? Porque en hace 4 años

Mis papás no usaban TikTok y la gente era como en la red social de los chicos y no me da vergüenza porque éramos todos, no me condicionaba. Hoy en día llego a mi casa, está mi papá viendo TikTok, está toda mi familia viendo TikTok, está muy viral, pero bueno, yo arranqué ese contenido ahí de de humor, en un momento me metí como un influencer de mates, eh, que me di cuenta que no había. Me di cuenta que había influencer de comida. una búsqueda

Sobre el contenido. No, no te tiraste, más que una búsqueda. Eh, me encontré ahí porque hice un video hablando de mates y tuvo un montón de reconocimiento y dije, «Okay, bueno, esto tuvo tanto reconocimiento porque eh no existen influencer de mate. Existían de ir a comer a lugares, de viajes, de café, de un montón de cosas, pero de mate como que no había y era muy fuerte el producto. Y dije, bueno, okay. Empecé a a hacer comparaciones de Derba, me empecé a meter mucho el nicho del mate y

Con esa plata del préstamo Eras un somelier de mate. Era un somelier de mate. Cataba mate, me mandaban hierbas a catar mate y me decían, «Probala, ¿qué opinas de esta? Comparada esta con esta.» Se había puesto muy gracioso el mundo del mate. Y bueno, y teníamos la plata del préstamo y le dije a mi socio en su momento, le digo, «Che, ¿por qué no lo metemos acá?» O sea, hay una reoportunidad con el mate, ¿eh? Pero eso lo te dabas cuenta con la

Cantidad de de de visualizaciones que tenían esos videos. Yo me daba cuenta que era una oportunidad porque a mí otra marca de mates me mandaba de regalos para que tú promocione y tú decías, yo le estoy haciendo promoción a otra persona para que él venda. Si yo lo hago con mi producto, con mi marca, con mi imagen, le seguramente tiene mucho más potencial. Fue el primer canje que yo hice, fue un mate que mandaron con hierba. Entonces dije, bueno, si acá otra marca está apostando en mí para que

Yo la dude de vender, seguramente yo puedo apostar esto que tengo en mí para hacer para vender de este producto. Me di cuenta que tenía una facilidad en la comunicación, primero que nada, porque mi y después dije, bueno, inventamos en mate. Agarramos toda la plata que tuvimos y le compramos a un proveedor de un pueblito de Entre Ríos, que es, bueno, una ciudad en el norte de Argentina, eh, ultra mega lejos donde yo estaba, le transferimos toda la plata. Un peligro otra vez cometiendo ahí un

Una situación de peligro, pero lo hicimos igual. ¿Cuánta plata era? eran $600 en su momento, eh, 250,000 pes argentinos en su momento. Sí. Y le transferimos todo, pero para mí era el total mío, o sea, era todo lo que yo tenía se lo pasé para atrás y y el flaco de una semana a otra me dejó de contestar. Yo me asusté. Terrible, porque ahora ya no era el hecho de perder mi plata, era el hecho que tengo que devolver mes a mes un

Préstamo que me habían dado. Ah, ustedes lo tenían que devolver. Yo tenía que devolver todos los meses del préstamo. Tenía 6 meses de gracia, que es que bueno, vos lo empezas a pagar a partir de 6 meses, pero bueno, me asusté plenamente y a las dos semanas apareció, claro, era un señor de pueblo que hacía mates, un artesano que usaba el teléfono muy de vez en cuando, y me respondió para avisarme que tal los tenía listos. Era totalmente honesto, no había nada raro,

Totalmente honestidad, salió todo bien, me mandó el producto, llegó después de dos semanas ultra mega lejos, estábamos con la logística, pero llegó y ahí arrancó Piel de mate, el primer emprendimiento que fundé que da con nombre, con marca, con un poquito más de vuelta. Empezamos a movernos, se empezó a vender recontrapoco, la verdad era era un producto que mi tía tenía en un cumpleaños, bueno, tía, regálale esto. Mi mamá tenía un cumpleaños, bueno, regala esto. Fue como un producto que empezamos a meter muy a la fuerza, pero

Yo mostré todo el proceso en redes sociales. ¿A qué me refiero que mostré todo el proceso? Desde el día que llegó la caja, la primer caja, dije, «Bueno, esto lo muestro en redes sociales. Mostré cómo la abrí, conté que estamos armando, conté nuestra primer venta y lo hice todo transparente en redes sociales. El proceso de creado de la marca, de armado, de cómo armar un emprendimiento. Hoy en día se ve mucho, pero hace un tiempo no era tan común. Y pasó que se empezó a ser conocido, eh,

Me empezaron a querer comprar mates de afuera de Mendoza y me tuve que hacer un e-commerce, una tienda online que ¿Y cómo cómo le hiciste? encontré hacerlo, se lo encargaste, no tenía ni idea. Le iba a pagar un montón de plata una persona que me la iba a programar eh con plata que no tenía, que iba a tener salida bien prestada. Ahí encontré Tienda Nube, que es una empresa que se dedica a facilitar e-commerce para emprendedores, que tal vez vos con 20, 30 minutos podés ponerle

Tu imagen, tus productos, cargarle. Cuesta un poquito, pero es muchísimo más fácil que programar una página y más barato. Y más barato. Me puse una logística, puse Andreani. Entonces, bueno, quería a las dos semanas de haberlo creado, una persona de Rosario me compró el primer mate desde allá. Para mí un fue el primer cliente que apareció ajeno a mi familia, fue Rosario, o sea, fue como fuerte eso. Lo preparamos, lo embalamos, lo armamos, lo mandamos. Vimos un montón de falta que tenía la tienda.

¿Te acordas qué pasó por tu corazón en ese momento? Qué emociones tuviste, porque era el primer cliente real. Sí, mira, eh, primero me sentí un pícaro o sentí como cierta diversión porque todo el cliente le hacía entender que enviábamos todo el tiempo, ¿no? Le digo, «Tranquilo, esto te llega. Hemos enviado un montón esta semana llegaron todos, okay, y él me acuerdo se llamaba Tadeo. Me ponía y me decían, bueno, eh, gracias, lo espero, que no sé qué.» Y yo me vendí rezando que esté bien, que no

Se rompa nada. Después, bueno, empecé a agarrar cancha, empezó a crecer, las redes sociales empezaron a crecer, eh se empezó a hacer un emprendimiento conocido, empezar a vender eh 10 mates al mes que salían para afuera. Me siento con mi socioso en ese momento, le digo, «Bueno, che, vamos a armar una un objetivo.» Veníamos estudiando y administración y de la economía, veníamos de una clase objetivo, nos sentamos los dos y dijimos, «Bueno, esto hay que armar un objetivo.» Y dijimos, «¿Qué qué significa?» Es un buen

Consejo, ¿qué es armar un objetivo? Y en un emprendimiento que tenés, ¿a dónde queres llegar? Objetivo a dónde queremos llegar en un año, ¿dónde queremos llegar en dos años? ¿Dónde queremos llegar en 6 meses? Era un emprendimiento que tenía 6 meses literalmente y dijimos, «Bueno, ¿a dónde queremos llegar?» Pero, ¿y de qué depende ese objetivo? Porque vos podés imaginar este programar, proyectar, me imagino, obvio, eh, pero después, obio, bueno, el objetivo tiene que ser cumplible, gran característica del objetivo tiene que ser cumplible, pero

Al mismo tiempo no te tiene que limitar. Bueno, tenés que poner un objetivo diciendo que es imposible de gar, pero tiene que ser cumplible, tiene que ser realizable, digamos. O sea, no puedes fantasear demasiado porque si no te frustrás al no cumplirlo y si es muy fácil te frustrás al hacer objetivos porque los cumplís muy rápido y es como una falsa motivación. Te das cuenta que ya pierdes esa motivación de cumplir objetivos porque estás cumpliendo todo el tiempo. Claro. Entonces dijimos, bueno, un objetivo

Claro es vender un mata al día, 30 mates al mes, antes de completar un año con piel de mate. Era casi salía como 30.000 1000 pesos un mate, se hacía una buena plata para nosotros con 17 18 años. Era inimaginable. Ya teníamos 18 porque estamos en la universidad y a los dos meses de haber puesto ese objetivo, eh, tuvimos nuestro primer Black Black Friday y son unas cosas que suceden en internet que son como descuentos y la gente se vuelve loca por comprar por tiendas online. Y

Me acuerdo que con fue un poquito antes de mi cumpleaños eh logramos vender 200 mates para una empresa el mismo día para una empresa que nos compraron como regalo empresarial y tenían 200 mates para vender. Como salimos a a buscarlos por todos lados. Salieron 70 ventas para repartirse por todas por distintas provincias. Una cosa es que es más, tengo una foto yo que que están todas las la pila de caja atrás mío. Eh, yo echado en el piso sin entender nada. ¿Cuántas horas estuviste ahí? No sé si

Tenían un depósito o el fondo de una casa, no sé qué era el lugar, una habitacionita que alquilábamos. Sí, tuvimos tres cu días armando todos los pedidos. O sea, fue fue una locura. Todo lo que se armó, todo lo que se gestionó. Primero eso, no teníamos esos mates, los tuvimos que salir a comprar. Claro. La empresa que me compró estaba enojadísima porque no cumplíamos los plazos de tiempo, pero bueno, me me sobrepasó y yo no iba a perder esa venta. Yo dije, «Sí, obvio, la

Agarramos, la hacemos.» Fue una locura. Ahí no me di cuenta. Ahí sentí una emoción que no había sentido nunca. Eh, cuando decís, «Bueno, estoy preparado para hacer cosas grandes.» O sea, yo ese día vi una cantidad de plantas que no he visto en mi vida, una cantidad de ventas que no que no conocía, eh un montón de mensajes de la gente contenta. Se había armado como una pelota de ventas que veníamos acumulando que que verlas todas juntas fue increíble. Le pediste ayuda a tu mamá, a tu papá, a

Tu vecino. No le p nada. Ahí, ahí fui a buscar a mi primer empleado, el primer empleado, al primer chico del personal, contactamos una persona que nos ayudó a balar porque en paralelo estudiábamos los dos y en paralelo tengo pareja y tengo amigos y y se hacía un montón de cosas que bueno, pero tenías que dejar de lado algunas cosas en pos de que eso siguiera creciendo. En pos de que eso siguiera creciendo. Dejé un montón en principalmente el sueño, o sea, dejé de dormir mucho

Tiempo. dormía 2 o 3 horas al día porque a las 4 me levantaba a estudiar, a las 8 entraba al negocio a armar pedidos, a las 12 entraba a cursar y a las 7 me quería juntar con mi pareja o con mis amigos hacer algo en mi vida y y entré en un ciclo que dejé de disfrutar muchas cosas por tanto colapso. Me iba bien. Estaba ganando un montón de plata para 18, 19 años. Estaba en el sueño. Tenía un e-commerce, una tienda online que

Vendía un montón, una marca de mates que era conocido en redes sociales, tenía un montón de números, pero empecé a dejar de disfrutar las cosas. Me empecé a pelear con mi socio un montón. Me empecé a pelear con mi socio, eh, que vos noés esto, que yo no hago esto. Nos empezamos a pelear con mi mejor amigo de toda la vida. empecé a encontrarme un montón de puntos que que no estaba cómodo y al mes de eso volvió a pasar que vendíamos un

Montón y no lo disfrutaba, ya era estrés, ya era llanto decir quiero quiero hacer otras cosas, quiero disfrutar. Eh, también la relación con mi mejor amigo de toda la vida, que sea negativa, no fue positivo, o sea, no me dudaba. Claro. Y nada, ahí empecé a pensar la opción de dejar al negocio, porque yo ya llegábamos mucho con él por el simple hecho de arrancar un emprendimiento con 17 años y que le vaya tan bien y tiempos de cada uno y tareas,

¿sí? No tener la experiencia y el equipo y la estructura para enfrentar eso que es lo que se llama también muchas veces como esa primera gran transpirada que te hace pegar un cliente, «Uy, bueno, en un minuto vas como lento y de repente explota.» Sí, sí, sí. Lo lo que era felicidad pasó a ser bueno, estrés, mucho estrés. Y la verdad soy una persona que no acostumbra a tener estrés, trata de evitarlo lo más que pueda. Estrés laboral en algún punto siempre a duda a esforzarse más, pero

Pero la empecé a pasar mal. Eh, me peleé un montón con él. Eh, tomé la decisión de irme del negocio. Yo lo quería completo, era mi negocio. O sea, yo iba al boliche y me decían piel de mate en vez de fede, porque en los videos me conocían así. iba por la calle, me siguen una foto, piel de mate y tener que tomar la decisión de dejarlo porque él no lo quería vender, eh, fue muy frustrante y y pasé mucho miedo. Estaba muy asustado con decir, «Tengo

Que vender un negocio por el cual me reconocen y nada, tomé la decisión de venderlo, se lo vendí. Fue una buena decisión. Fue la mejor decisión de mi vida, como todas las que he tomado hoy en día, porque todas me me prioricé a mí y mi bienestar. ¿Ganaste ese amigo otra vez? Gané mi amigo otra vez. Eh, gané tiempo para disfrutar en un montón de lados. Le empecé a dedicar un montón de tiempo a las redes sociales, que me dado cuenta que había creado una comunidad muy

Grande. Empecé a vivir mucho mejor de las redes sociales que lo que vivía con los mates. Empecé a a disfrutar más, la verdad. Y me parece que en el camino como emprendedor o como persona, hay que priorizar el disfrutar siempre. Tres cosas que tené que saber como emprendedor. La primera, el fracaso verlo como amigo, no es como un enemigo. Eh, la segunda, aprender, aprender de ese fracaso y utilizarlo como una herramienta para la próxima. Y la tercera, entender que la gente siempre

Opina cuando uno está arrancando y eso a uno no le tiene que importar. Tiene que mirar su objetivo e ir más allá.

Queremos saber qué está haciendo el ecosistema del emprendimiento y la innovación en Latinoamérica. Por eso, nuestro mejor referente para mantenernos bien informado, Patricio Valle. Hola, malditos optimistas. Hablar de innovación sin hablar de financiamiento es incompleto. La innovación no se sostiene solo con ideas brillantes. Necesita una arquitectura financiera que conecte riesgo, propósito y escala. En América Latina el problema no es la falta de fondos, sino la falta de conexiones entre fuentes de capital y los proyectos transformadores. Existen tres capas de financiamiento que bien

Articuladas pueden sostener un ecosistema robusto. Uno, capital público que asume el riesgo inicial. Dos, capital privado que acelera crecimiento y tres, capital de impacto que busca rentabilidad económica y resultados sociales o ambientales medibles. Los fondos semillas, los programas de innovación abierta y las alianzas, universidad, industria son mecanismos claves para esa convergencia. Un proyecto innovador no se evalúa solo por su retorno financiero, sino por su capacidad de generar valor público. La clave está en diseñar instrumentos financieros híbridos donde el Estado actúe como catalizador y no solo como

Fuente de subsidios. Las ciudades y países que comprenden este enfoque no solo traerán inversión, sino que la orientarán hacia el desarrollo sostenible y la transformación digital. La innovación entonces no se financia por convicción, se financia porque crea futuro. Les mando un gran abrazo y nos vemos pronto, malditos optimistas.

Fede, hay muchos chicos que tienen como esa expectativa de hacer algo con las redes o miran casos como el tuyo y dicen, «No, sí, yo voy a subir un par de videos y yo soy recarismático. A mí nada me da vergüenza.» Y sí, pero ¿por qué vos? ¿Por qué pensas que a vos te fue bien? Porque hay muchos otros que insisten, prueban y no pasa nada. ¿Por qué? ¿Por qué pensas que que se dio todo esto como se dio? Para mí es eh es un poquito de suerte.

Siempre está un poquito de suerte. Siempre está el momento en el que uno inicia. Eh, hoy en día es verdad que todo el mundo está haciendo lo que tú dice hace 5 años y hace 5 años era innovador y hoy en día es repetitivo, eh, que no quita que sea necesario. Hoy en día es necesario que eso que eso lo hagan para darse a conocer, pero es tratar de empezar un poquito afuera, un poquito separado lo que viene pensando. Cuando yo lo hice no era todo flores,

Era incomodidad, la gente un poco se reía, no estaba tan bueno. Yo lo disfrutaba porque yo lo amaba y entendí que yo tengo que disfrutarlo, pero para fuera, para el exterior, no era la mejor opción. Eh, no sé, que se ríen un poquito, que la gente te tome un poquito de burla con 17, 18, 19 años, no es fácil continuar en ese camino. Eh, pero yo lo hice porque para mí era lo correcto. Entonces, yo creo que hoy en día todo el mundo lo está haciendo, pero

Hay que pensar un poquito afuera de la caja. Hay que pensar un poquito distinto de lo que todo el mundo hace, que no hay que quedarse atrás con lo que hace todo el mundo también, porque hoy en día todos se filman, todos muestran la cara y es lo válido. No sé cuál serán la receta de hoy en día, no la conozco porque no estoy metido ahí, pero pero siempre empiezan a aparecer unos nuevos puntos que hay que empezar a atacar para sobresalir.

¿Y cómo surge Gucini? Me empiezo a dedicar mucho al contenido. Empiezo a ver que los videos que más le gustaba a la gente eran cuando yo hacía una comida con mi novia, era cuando yo hacía una comida con mis amigos. Esos videos explotaban 700,000 reproducciones, 800,000. Me encantaba a la gente cada vez que tú hací un video cocinando algo y dije, bueno, ¿será que me tengo que meter a la gastronomía? Me encanta la gastronomía, la disfruto, eh, me encanta cocinar. Dije, «Me quiero

Meter a la gastronomía.» «¿Para qué?» Le cuento a mi papá, «Fe, me dice, «Vendiste un negocio de mate para meterte en la gastronomía», dice, «Estás totalmente errado.» Le cuento a otra persona también, me dice, «Dificilísima la gastronomía.» Y la verdad es dificilísima la gastronomía. No le raro ni nada. Pero, ¿qué tiene de la gastronomía? que que que todo el mundo piensa que es un cuco. Mir, es muy complicada, es mucha exigencia la comida es mucha exigencia. Requerís muchas cosas para para poder

Cocinar, para poder vender un producto. Tiene que salir bien, tiene que estar muy encima. El personal es muy cambiante, es de los rubos que la gente más se va y más viene. Es es un montón de exigencia y una buena administración. Es complicada la gastronomía, la verdad. A mí me ha dado unos buenos golpes, pero en ese miedo que me meten todos, digo, bueno, yo solo no la voy a poder hacer, ya lo estoy viendo. Y digo, tengo que buscar un socio. Y empecé a buscar

Socios gastronómicos. El primero no me escuchó, el segundo tampoco, el tercero tampoco. Uno que sí me escuchó, que avanzamos, que lo íbamos a hacer, me canceló una semana antes y bueno, hasta que encontré mis socios actuales, que eran tres chicos de menos de 30 años, juventud, entendía en las redes sociales, tenían tres locales de hamburguesería, las había ido muy bien, un chico con mucha onda. Y tuvimos un trato entre ellos dos y nosotros que era ser la marca, que era ser Bucini. Eh,

Pero llegamos al punto decir, bueno, yo tengo la mitad de Buchini, entre ustedes tres son la otra mitad de Buchini. Fue una inversión mega baja para ellos. Para mí era la inversión de mi vida. O sea, todo lo que todavía vendido el otro negocio lo tenía que poner acá. Y la el trato fue, yo me encargo que el día que abra este local esté explotado de gente y vendamos un montón y ustedes se encarga que el día que abra este local esa gente coma.

Claro, ese fue mi trato y coma bien. Y coma bien. Y se le entregue el producto que se le tiene que entregar. ¿Cuánta gente fue en la apertura? En la abertura fueron 15 personas. Fue un boom, la verdad. Es más, estaban preparados para darle comer a 15 personas. Preparados. Estamos preparados. Fue todo una estrategia de marketing que hicimos previo que funcionó muy bien, que fue mostrar todo el proceso con un Instagram que se llamaba emprendimiento sin nombre y llegamos a tener 15,000 seguidores el

Día antes de abrir y con mis socios charláamos y decíamos que no vayan los 15,000 a comer el sándwich. ¿Cuál? ¿Cuánto calculamos? Yo les pregunté cuánto es lo máximo que han vendido. Me decían 600 hamburguesas en un día ha sido el pico que hemos vendido. ¿Qué preparamos? 800. Bueno, dale, dale. Terminamos preparando 900. Eh, 15 personas fueron. Al al rato me quedé en soldout sin stock. Eh, tenía que salir a vender de medio sándwiches. Fue un fue primero hice un festival, traje bandas, hizo un montón

De cosas que estuvo increíble y de ahí arrancó una seguida de de utopías, de cosas que no pasan a la gastronomía, que fue dos meses de soldout, de quedarme sin sándwich todos los días. Todos los días lo producía, lo vendía, producía más, lo vendía, llevaba hasta mi máximo de capacidad productiva y lo vendía todo. Empezamos a crecer, ampliamos el local, eh hoy en día arrancamos con 10, hoy en día somos 20. Eh, se armó un círculo muy complicado. Los proveedores eran eran proveedores que no estaban

Preparados para abastecernos tanto. Bueno, fue un buen choque, pero todo positivo. Los famosos problemas felices que de vender tanto no estás pudiendo abastecer. Son problemas positivos. Positivo, una curva de aprendizaje muy buena y hoy en día yo creo que estamos en nuestros mejores momentos desde que arrancamos, no te damos ni un año, pero bueno, se se mueven muchísimos sándwiches por día. Estamos abriendo un segundo local, estamos con protección del año que viene abrir cuatro locales afuera de Mendoza, eh con franquicias que estamos a punto

De cerrar. Eh, se armó una administración. Tengo de gerente general de de mi negocio a una persona que era gerente de operaciones de todo McDonald’s del Interior. Estamos armando. O sea, te convertiste en un empresario de emprendedor empresario. Dios te oiga, pero todavía estamos en el proceso de eso, de ese desorden que te hablé en un principio, profesionalización. Estamos en búsqueda de esa profesionalización, eh, porque creemos que tiene un mega crecimiento. Somos una marca con un montón de seguidores estando en Mendoza

Y con un montón de presencia fuera de Mendoza, online, pero no física. O sea, que hay un montón de oportunidad de crecimiento, así que estamos preparándonos para ese crecimiento. Eh, tenemos más de 120 propuestas de franquicias al mail enviadas con justificación de dónde sacarían el dinero, cómo lo armarían todo. Y nosotros estamos como, «Bueno, paremos la pelota, hagamos las cosas bien y estamos creciendo al tiempo necesario.» Así que estamos ahí en tratando de crecer y hacer las cosas bien. Y ahora tu familia, ¿qué te dice?

La verdad, bueno, tuve esta charla charlando con mi papá hace poco que le pedí un consejo de algo, eh, le pregunté algo, me dijo, «Mira, yo cuando vendiste lo de los mates para mí era un grave error y cuando te metiste en la gastronomía era otro grave error, eh, vos sabes mucho más que yo, me la verdad.» ¿Y sentís eso? ¿Sentís que en un punto sabés más que alguien que, como decías vos, hizo una mega carrera, tiene una super trayectoria? No sé si siento que sé más que esa

Persona. Si yo siento que tengo las capacidades de lograr cosas muy grandes conmigo mismo, porque cada objetivo que me he puesto eh lo he roto por mucha diferencia o lo superé por muchísimo. ¿Sos un maldito optimista? Soy un maldito optimista. ¿Por qué? Porque desde el primer emprendimiento que tuve o desde que llegaba al colegio con 14 años, eh a las 7 de la mañana ponía música, hacía que todos se levanten, eh me iba mal con los licores, no pasa nada, vamos a hacer acá. Pedí un

Préstamo después de que me andan perdí un montón de plata y siempre pensé en positivo y siempre pensé que se viene lo mejor y hoy en día lo sigo pensando, así que me considero maldito optimista. Entonces, bienvenido a esta comunidad Fed. Gracias por haber venido.