Comunidad, Emprendimiento

Storytelling para emprendedores: el arte de contar tu proyecto para que enamore

Hay proyectos brillantes que nadie recuerda y proyectos modestos que todos repiten. La diferencia, muchas veces, no está en la idea sino en cómo se cuenta. El storytelling —el arte de narrar— es una de las habilidades más subestimadas y más poderosas para cualquier emprendedor.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

Las personas no compran productos, compran historias

Nuestro cerebro está cableado para las historias mucho más que para los datos sueltos. Un relato con un protagonista, un conflicto y una transformación se queda; una lista de características se olvida. Contar de dónde venís, qué problema te obsesiona y a dónde querés llegar convierte tu marca en algo con lo que la gente se identifica.

Claridad, emoción y verdad

Un buen relato no exagera ni miente: ordena lo verdadero para que se entienda y emocione. Menos jerga, más ejemplos concretos; menos perfección, más autenticidad. La vulnerabilidad bien contada genera más confianza que cualquier discurso impecable.

Una comunidad que se construye contando

El caso de Hernán Casciari y Orsai demuestra que una historia puede sostener a toda una comunidad. Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— lo conecta con el corazón del emprendedor. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Si otros pueden, ¿por qué yo no?» Animarse a contar la propia historia, con sus dudas y sus sueños, es el primer paso para que otros quieran ser parte de ella.

Comunidad, Futuro del Trabajo

Equipos remotos y cultura de trabajo distribuido: cómo liderar a la distancia

El trabajo remoto dejó de ser una excepción para volverse una forma habitual de construir equipos. Hoy una startup puede tener talento en cinco países a la vez. Esa libertad es enorme, pero sostener un equipo distribuido exige una cultura distinta a la de la oficina de siempre.

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Confianza por resultados, no por presencia

Liderar a distancia obliga a soltar el control del horario y enfocarse en lo que importa: los resultados. Objetivos claros, autonomía real y comunicación honesta reemplazan a la vigilancia. El que aprende a confiar descubre equipos más comprometidos; el que insiste en controlar cada minuto, los ahoga.

La cultura no se contagia sola

En remoto, el sentido de pertenencia hay que construirlo a propósito. Rituales de equipo, espacios para conversar más allá de la tarea, claridad sobre cómo y cuándo nos comunicamos. La distancia física no tiene por qué significar distancia humana, pero evitarlo requiere intención.

Talento sin fronteras

Plataformas como las que impulsa el ecosistema del trabajo del futuro abrieron las puertas para que el talento latinoamericano trabaje con el mundo. Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— lo enmarca en una idea que repite seguido. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Vamos hacia un mundo donde lo importante ya no son los títulos, sino las habilidades.» Cuando lo que importa son las habilidades y no el lugar de nacimiento, la región tiene todo para ganar.

Comunidad, Emprendimiento

Cómo armar un pitch para inversores: contar tu proyecto en cinco minutos

Llega el momento que todo emprendedor teme y desea: contarle el proyecto a un inversor. Hay pocos minutos y una sola oportunidad de generar interés. Un buen pitch no es magia ni labia: es una historia clara, bien estructurada y honesta.

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El problema antes que el producto

El error clásico es empezar enamorado de la solución. Los inversores compran, primero, un problema que vale la pena resolver. Mostrá con claridad qué dolor existe, a cuánta gente afecta y por qué ahora es el momento. Recién entonces tu producto cobra sentido como respuesta.

Números, equipo y una historia

Un pitch sólido combina tres cosas: datos que demuestren tracción, un equipo que convenza de que puede ejecutar y un relato que se recuerde. Nadie invierte en una planilla; se invierte en personas capaces de convertir esa planilla en realidad. La emoción abre la puerta; los números la sostienen.

Resiliencia, propósito y coraje

La historia de Globant, que cofundó Martín Migoya, recuerda que las grandes empresas también empezaron con un pitch y mucha convicción. Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— lo sintetiza para cualquiera que esté por dar ese paso. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Para emprender hacen falta tres cosas: ser resilientes, tener un propósito y perder el miedo, creyendo en uno mismo.» Al inversor lo convencen los datos, pero lo enamora un fundador que cree de verdad en lo que hace.

Comunidad, Emprendimiento

Productividad y gestión del tiempo para emprendedores: hacer más sin quemarse

El emprendedor vive contra el reloj: mil tareas, pocas manos y la sensación permanente de que el día no alcanza. Pero la productividad no consiste en hacer más cosas, sino en hacer las que de verdad mueven la aguja. Y eso se entrena.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

Priorizar antes que correr

No todas las tareas valen lo mismo. Identificar el puñado que genera la mayor parte de los resultados y protegerlo del ruido cambia el juego. Bloques de tiempo sin interrupciones, una sola cosa importante por día y la valentía de decir que no a lo que no suma: ahí está el verdadero atajo.

Delegar y automatizar

Querer hacerlo todo es la trampa más común. Delegar lo que otro puede hacer y automatizar lo repetitivo libera la energía para lo que solo vos podés resolver. La tecnología, bien elegida, es como sumar horas al día sin extender la jornada.

El descanso también es estrategia

Chris Meniw —columnista del ciclo, creador de ZOE y uno de los referentes y mejores speakers de tecnología de Latinoamérica— lo recuerda con franqueza. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «No somos máquinas: somos seres con emociones, intuición y pasión.» Forzar la máquina humana hasta el agotamiento no es productividad, es deuda que se paga con creces. Dormir bien, parar y cuidar la cabeza no es perder tiempo: es la condición para sostener el proyecto en el largo plazo.

Comunidad, Emprendimiento

Networking y mentoría: por que nadie emprende solo de verdad

El mito del emprendedor solitario vende lindo, pero es falso. Detras de casi todo proyecto que crece hay una red de personas y, muchas veces, un mentor que marco el camino.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

Networking no es repartir tarjetas

Hacer red no es coleccionar contactos: es construir vínculos genuinos en los que ofreces antes de pedir. La gente recuerda a quien la ayudo. Con el tiempo, esos vínculos se transforman en socios, clientes y oportunidades.

Un mentor ahorra años

Aprender de quien ya recorrió el camino evita errores caros y abre puertas. No hace falta que sea formal: muchas veces, una buena conversación con alguien con experiencia cambia el rumbo de un proyecto.

La comunidad como motor

Por eso existe Malditos Optimistas: para mover a la comunidad de quienes emprenden o quieren animarse en Latinoamérica. Rodearse de gente que cree que el futuro se construye es, en si mismo, una ventaja. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Si otros pueden, ¿por qué yo no?»

Comunidad, Emprendimiento

Marca personal: por qué hoy todos somos, un poco, nuestra propia marca

La marca personal no es vanidad ni fama: es la huella que dejas, lo que la gente piensa de vos cuando no estas. En un mundo conectado, cuidarla es parte del trabajo.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

Reputación, no postureo

Una buena marca personal no se trata de aparentar, sino de mostrar de forma auténtica lo que sabes hacer y en que creas. Con el tiempo, esa coherencia genera confianza, y la confianza abre puertas.

Mostrar el camino, no solo el resultado

El caso de jóvenes emprendedores del programa, como Fede Robello, que empezo en redes muy chico y construyo una comunidad antes que un negocio, lo deja claro: compartir el proceso —los intentos, los aprendizajes— conecta más que exhibir solo los logros.

Constancia y autenticidad

No hace falta estar en todas las redes ni viralizar: alcanza con elegir un canal, aportar valor y ser consistente. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Si otros pueden, ¿por qué yo no?»

Comunidad, Emprendimiento

Economía naranja: cómo vivir de crear en Latinoamérica

Se la llama economía naranja: el conjunto de actividades que convierten el talento creativo y la cultura en valor económico. Música, contenido, diseño, narrativa, videojuegos, audiovisual. Y Latinoamérica tiene materia prima de sobra.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

La creatividad como motor económico

Durante mucho tiempo, dedicarse a crear parecía un lujo o un hobby. Hoy es una industria que genera empleo, exporta y proyecta la marca de un país. Lo cultural y lo económico dejaron de ser opuestos.

Comunidad: el modelo que cambio las reglas

El caso de Orsai, de Hernan Casciari, mostró que se puede financiar cultura directamente con la comunidad, sin intermediarios: libros, películas y una escuela de narrativa sostenidos por su propia gente. La audiencia se vuelve socia.

Tecnología que multiplica

Plataformas, redes y herramientas de IA permiten que un creador llegue al mundo desde cualquier lugar. La barrera de entrada bajo; la del talento y la constancia, no. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Si otros pueden, ¿por qué yo no?»

Comunidad, Innovación

Hub de Ciudades: por qué los gobiernos de América Latina necesitan volverse más ágiles

En el Hub de Ciudades, Malditos Optimistas profundizo una idea que viene sobrevolando el programa: los gobiernos de América Latina tienen que transformarse en entidades más ágiles, colaborativas y habilitadoras.

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Un mundo en policrisis

El mundo vive una policrisis: varias crisis superpuestas —económica, climática, social, tecnológica— que se alimentan entre si. Frente a eso, el ciudadano esta más informado que nunca y, lógicamente, espera mejores y más rapidas respuestas de sus gobiernos.

Nuevas soluciones a viejos problemas

Para responder, las ciudades crean laboratorios de innovación, hubs y distritos de innovación. Su misión es simple de enunciar y difícil de lograr: dar nuevas soluciones a viejos problemas, con una metodología que pone al ciudadano en el centro y prueba rápido antes de escalar.

De la fila eterna al servicio que funciona

La promesa de fondo es atender de manera más eficaz a la gente: menos burocracia, más confianza, servicios que de verdad resuelven. No es un tema técnico, es un tema de cultura. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Si otros pueden, ¿por qué yo no?»

Transcripción del episodio

Transcripción automática generada con inteligencia artificial a partir del audio del episodio. Puede contener errores o imprecisiones.

¿Qué vamos a hablar hoy? Bueno, hoy día vamos a profundizar un poco algo que ya hablamos un par de semanas atrás que tiene que ver con GopTech y cómo los gobiernos de América Latina tienen que transformarse en entidades más ágiles, colaborativas y también innovadoras con foco en sus ciudadanos. Pasar de la burocracia a hacer hoy día gobiernos más bien de plataforma donde todos los recursos del gobierno están centrados en los ciudadanos, pero un ciudadano que también hoy día está más empoderado, más

Informado, pero que también espera más y mejores respuestas a los gobiernos. ¿Hace cuánto que se empezó a instalar esta idea de que las ciudades tenían que volverse más innovadoras, más habilitadoras? Hoy día el mundo entero vive una policrisis, ¿sí? Crisis económica, crisis social, crisis de legitimidad de la autoridad, política, alimentaria, sanitaria. Y entonces los gobiernos hoy día se han enfrentado a tantas eh demandas ciudadanas que ya no saben cómo responder y ahí aparece la innovación como un driver que te acerca nuevas

Soluciones a viejos problemas. laboratorios de innovación, hubs de innovación, distrito de innovación y ecosistemas GOPTEC. Lo que hacen entonces es proveer nuevas soluciones a viejos problemas, pero con un una metodología que se denomina como innovación abierta. Es decir, tú te conectas con el ecosistema, universidades, sociedad civil organizada, startups, empresas para buscar nuevas soluciones y que el Estado ya no sea un regulador de la innovación, sino que más bien un habilitador y un orquestador de recursos para que estas soluciones lleguen de mejor manera, de

Manera más eficaz al ciudadano. M.

Comunidad, Innovadores

Hernán Casciari y la pregunta que cambió todo: por qué el carpintero no cobra cada vez que alguien usa su silla

Pocos cuentan historias como Hernan Casciari, y pocos las convirtieron en un modelo económico tan original. En Malditos Optimistas repaso la idea que ordena buena parte de su obra: una pregunta incomoda sobre el derecho de autor.

Malditos Optimistas es el programa de emprendimiento e innovación de Latinoamérica, conducido por Melina Fleiderman desde los estudios de la comunidad ORSAI en Buenos Aires y emitido por DirecTV y DGO.

La pregunta que lo despertó

«Por que un músico cobra cada vez que suena su canción y un carpintero no cobra cada vez que alguien se sienta en la silla que creo?», se planteó Casciari. De esa rareza nació una busqueda: encontrar una forma más justa y directa de financiar la cultura, sin depender de los grandes medios ni de intermediarios que se quedan con la mayor parte.

De Mercedes al mundo, y de vuelta

Nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en 1971, Casciari vivió en Barcelona y, tras sobrevivir a un infarto, volvió a la Argentina. Harto de los grandes medios, convirtió su blog en Orsai: una comunidad cultural que ya financió películas, edito libros y abrió una escuela de narrativa. Su público no es audiencia: es socio.

La comunidad como nuevo capital

El caso Orsai demuestra algo que en Malditos Optimistas se repite como mantra: la comunidad es el activo más valioso de esta época. Cuando un creador construye un vínculo real con su gente, no necesita pedir permiso para existir. Como suele decir Chris Meniw en Malditos Optimistas: «Si otros pueden, ¿por qué yo no?»

Transcripción del episodio

Transcripción automática generada con inteligencia artificial a partir del audio del episodio. Puede contener errores o imprecisiones.

Un maldito optimista es ese que encuentra oportunidades donde otros venstáculos, que transforma cada no en un y por qué no. Son los arquitectos del futuro imposible, los emprendedores e innovadores de ese mundo mejor que soñamos todos. Bienvenidos a Malditos optimistas.

Eso a mí del derecho de autor me parece rarísimo. O sea, ¿por qué? ¿Por qué un músico cobra cada vez que suena su canción y un carpintero no cobra cada vez que alguien se sienta en la silla que creó? Me parece raro. Y entonces, como me parece raro, no estoy muy a favor y mi obra no tiene derechos de autor. O sea, si vos querés hacer una película con mi obra, hacela, no te voy a pedir nada. Hoy recibimos a un escritor, narrador y

Emprendedor incansable que convirtió un blog en una gran comunidad cultural. Hernán Caciari nació en Mercedes, Buenos Aires, en 1971. Vivió en Barcelona y después de sobrevivir a un infarto volvió a Buenos Aires. Harto de los grandes medios en el 2010 renunció a editoriales y diarios para poder emprender proyectos autogestionados. con su revista Orsai Abrió el camino. Fue lanzada en el 2011. Es una publicación sin publicidad ni intermediarios y financiada en preventa por miles de lectores. Se subió a cientos de escenarios y llena teatros

Leyendo sus propios cuentos. Con una comunidad creciente y comprometida con la cultura de Orsay, creó una forma de financiamiento increíble que ya lleva tres películas producidas. Hoy dirige la escuela de narrativa Orsay inaugurada en el 2025 y que ofrece talleres y regalías permanentes para autores. Cada proyecto prueba que la autogestión y la comunidad puede reinventar la cultura. Por eso, Hernán Casiari es un auténtico maldito optimista.

¿Quién es Hernán Casiari? Y hay que ver para quién, porque imagínate que esto lo está viendo mi mujer y es un tipo que mea fuera de la tabla, va a decir cosas espantosas y si si alguien de Argentina y yo le diría a alguien de Argentina, ¿viste ese que escribió un cuento de Messi que Messi lo leyó? Y ahí encontrarían quién es. y alguien que no me conoce ni en lo personal ni ni dentro de mi país. Soy una persona que cuenta

Historias cortitas de 4 o 5 minutos en internet, en Spotify y en YouTube y que tiene la cualidad, que no tiene que ver con el arte, pero la cualidad de dejarlas gratis para que las encuentre quien quiera, que no las tengan que comprar. Es eso lo que soy. E escuché que vos pensás que el ciclo de la vida se divide algo así como en 15 años. No todos te gusta pensar eso. ¿En quéces te encuentro? ¿En quéces estás? En el quinto. En el quinto 15 tengo 54 y

El quinto 15 va hasta los 60. Okay. Después de los 60 a los 75 es el siguiente y estoy en uno en donde por lo menos intento encontrar una amalgama entre dos 15ces anteriores, el 15 de la energía y el 15 de la experiencia. Sos una persona absolutamente innovadora e dentro de la industria cultural. ¿Te animaste a romper con todos los mandatos con la industria para s? Eh, ¿cómo fue ese proceso? ¿Cómo te cómo llevaste eh a cabo esa idea que también tenía por

Delante un mundo que no sabías qué traía? Sí, yo creo que hice la transición en el momento correcto y eso no es virtú mía, sino la casualidad de haber empezado a hacer todo esto con el cambio de siglo, con eh la presencia tecnológica que en el siglo XX no estaba. O sea, primero haber caído en un momento propicio. Yo podría haber tenido las mismas ganas de de hacer las cosas por mi cuenta en 1956 y no había modo. Tenías que caer, sí, en

Una editorial y tenían que hacerlo de esta manera. Creo que caí cuando empezaron a surgir de la Tierra herramientas nuevas. Ah, mira, puedo agarrar esto y lo hago yo solo. Uy, mira, puedo agarrar esto. No me hace falta editorial, no me hace falta industria, no me hace falta, puedo. Antes no se podía. ¿Qué herramientas concretamente son las que te digamos te permitieron trazar esos puentes? Una sola horizontalidad del público. En 1956 vos quebías un cuento o una novela, la única cosa que podías hacer era

Llevar el original, ni siquiera la fotocopia porque no había fotocopiadora, a una a una editorial y cruzar los dedos para que no se para que no se olviden de leerla, para que no la pierdan. Hay un montón de cosas que no nos acordábamos más, pero que ocurrían. Y si por casualidad el que leía esa novela decía, «Che, vamos a publicarla». Hacía todo. Vos no hacías más nada, la escribía nada más. Después hacían el cartel en la ruta diciendo, «Compren esta novela.» Lo

Hacía la editorial. La corrección, el cliente, o sea, los lectores los tenía la editorial. Vos no tenías nada. ¿Qué pasa cuando aparece internet? Se se hace horizontal la comunicación. Yo le puedo contar a los lectores que estoy escribiendo una novela sin que me haga falta el intermediario, el que le imprime, el que pone el marketing, el que dice cómo tiene que ser la tapa, el que intermedia y se lleva el 85%. No está más, no está. Pero de repente, de un día para el otro, pa en 2000,

1999, en 2000 pasa eso. Yo lo que tuve fue la suerte de estar ahí y de ser rápido y empezar a hacerlo posiblemente antes que la mayoría. Rápidamente dije, «No, esto no me interesa más y vamos al siglo XXI, empecemos a hacerlo así.» En eso tuve cierta velocidad, pero no más que eso, fue haber estado en un lugar que si yo hubiera estado en 1972 no pasaba. Entonces, no es tanto virtud mía sino de los tiempos. Eh, y ahí te diste cuenta el valor de lo

Colectivo. Vos hablas mucho del trabajo colectivo, de de esto de la construcción del todo. Sí. Me me O ya sabías que era valioso lo colectivo es imposible darse cuenta antes de la tecnología. ¿Cómo hac eso? O sea, yo en Mercedes publiqué eh fundé un diario y una revista, pero lo colectivo era barrial como mucho eh de una de una ciudad. ¿Cómo cómo hacías para llegar a la ciudad al lado con tu con tu revista? La cantidad de cosas que había que hacer

Era medio insoportable, no se podía. A no ser que entraras como empleado, medio nacional y entonces ahí tenías un jefe y un montón de otras cosas que también son espantosas. Pero cuando recién cuando viene el internet se puede empezar a pensar distinto en la construcción de un proyecto cultural o de un proyecto arquitectónico o de lo que sea, recién con la aparición de internet podés empezar a decir, «Che, yo puedo tener lectores de todas partes apretando un botón.» Eh, en esa época, al principio había

Blogs, que sería era la prehistoria de las redes sociales. Vos escribías una historia, ponías enviar y no había que imprimirlo para que llegara a ningún lado. Ahora eso nos parece natural, pero al principio de este siglo era una maravilla. Igual vos ahí también tenías algo eh digamos, si bien te estabas valiendo de la herramienta, también había algo muy artesanal, ¿no? Vos encaraste todo ese proceso, vos te sentaste a hacer tu base de datos, vos te sentaste a llegar a esos lectores, ¿cómo fue? Es que tampoco

Hay manera de que sea distinto. El el cambio de paradigma es no hay más jefe, no sos más empleado, no vas a cobrar todos los meses un dinero. Vas a cobrar si haces cosas y puede ser un dinero, un dinerón, un dinerito. Depende de la suerte y las pilas que le pongas a eso que estás emprendiendo. Ese es un cambio interesante. que hoy se llama emprendedor o entreprener, el el eso de no tener jefe, pero al mismo tiempo sos tu propio empleado, entonces tenés que estar.

Bueno, todo eso nace con la posibilidad de explicarle a muchas personas a la vez quién sos y qué hacés, cosa que en el siglo XX no se podía. Queremos saber qué está haciendo el ecosistema del emprendimiento y la innovación en Latinoamérica. Por eso nuestro mejor referente para mantenernos bien informado, Patricio Valle. Querida Meli, queridos malditos optimistas, ¿cómo están? Hoy quiero hablarles de algo muy práctico para todos, las metodologías de innovación. Creo que es fundamental que en esta comunidad de emprendedores e innovadores

Hablemos de las distintas herramientas que nos permiten transformar ideas en soluciones reales. Acá no se trata de esperar la inspiración para identificar un problema y dar una solución perfecta, sino de contar con las metodologías y definir los pasos claros para escuchar a las personas, diseñar soluciones, probarlas y mejorarlas rápidamente. Pero, ¿cómo funcionan y se utilizan estas metodologías? Unas de las más conocidas es el design thinking o pensamiento del diseño que arranca con la empatía, es decir, ponerse en los zapatos del otro, de los ciudadanos, de

Los consumidores, entender sus dolores, necesidades y luego definir los retos, generar ideas y hacer prototipos rápidos para testearlas. Otras metodologías como Lin Startup o Agile permiten experimentar, aprender del error y escalar lo que funcione. El desafío es si nos equivocamos lo hacemos rápido y barato. Muchas gracias amigos, nos vemos en la próxima.

Hace poco escuché que vos hacías referencia también ahí en en tu hogar en Mercedes, eh que todo el tiempo escuchabas que tus padres hablaban de plata, pero en un sentido ya medio como negativo, ¿no? Como esto de no llegar a fin de mes, de había un tema en relación, había problemas en relación a al dinero. Eh, y sin embargo, vos sos un autor que hoy por hoy cediste tus derechos de autor, o sea, tenés otro vínculo. ¿Cómo llegaste a construir ese nuevo vínculo respecto de lo que hacés?

Vivís de lo que hacés naturalmente, pero bueno, fuiste moldeando esa idea. Sí, en mi casa, como en creo yo que la mayoría de las casas de la Argentina, de cualquier época, el dinero es un tema y no es un tema divertido. la enorme mayoría de las casas de la Argentina y supongo que de la mayoría de Latinoamérica también, eh los niños escuchan en el almuerzo o en la cena eh que hay algo que está faltando, que hay algo que no se llega, que hay algo que

Que es complicado, que es siempre tiene que ver con el dinero. Y también en la mayoría de los hogares, tanto los padres como las madres, no realizan el trabajo de sus sueños para conseguir ese dinero. La en la mayoría de los casos. Por eso los que hacemos lo que nos gusta necesariamente deberíamos llamarnos privilegiados. Primero que nada, o sea, el que consigue hacer lo que quería hacer cuando era chico de forma rentable en la adultez, primero que no se queje nunca, porque hay mucha gente que se

Está quejando en serio por cosas reales. A veces, a mí me da un poco de vergüenza el artista que se queja en lo personal, eh, o que pide un subsidio o no sé qué. Me da un poco de vergüenza porque hay muchísima gente que enfermeros, enfermeras, docentes, docentes que están haciendo cosas muchísimo más importantes que tocar la guitarrita o que hacer un libro o una obita de teatro, mucho más necesarias a nivel humano, que la están pasando siempre mal y que no dicen, «Ay, soy artista, deme

Un subsidio.» Sí. Entonces, eso por ese lado. Yo tuve la suerte o la desgracia o la neutralidad de crecer en una familia con padres como esos que no hacían lo que querían, que lo hacían por nosotros, por los hijos para que comiéramos, que no estaban contentos con su labor y que nunca les alcanzaba. Y posiblemente tiene que haber surgido de ahí también una un enorme tesón de mi lado, primero por hacer lo que me guste. Fundamental. Yo no quiero y nunca quise llegar de la

Oficina como llegaba mi papá con esa cara. Claro. Yo no quería, no quería. Y mi viejo los fines de semana jugaba al tenis y volvía feliz y no le pagaban por eso. Yo decía, «Hay que hacer algo para que sea el tenis aquello por lo que me paguen. Que sea lo que más me gusta aquello por lo que me paguen.» Una vez conseguido, porque lo conseguí y bastante temprano, también hay que pensar en no ser exclusivista con eso. Eso a mí del

Derecho de autor me parece rarísimo. O sea, ¿por qué? ¿Por qué un músico cobra cada vez que suena su canción y un carpintero no cobra cada vez que alguien se sienta en la silla que creó? Me parece raro y entonces como me parece raro, no estoy muy a favor y mi obra la mía. No quiero que pase en todo el mundo, cada cual haga lo que quiera, pero mi obra no tiene derechos de autor. O sea, si vos querés hacer una película

Con mi obra, hacela, no te voy a pedir nada. Y ahí, ¿cómo respondió tu público, tu audiencia? O por ahí los que no te conocían pero despertaron con esta propuesta. Yo le voy a poner altruista, pero bueno, no sé, vos definirá no hay un marketing hermoso ahí. Quiero decir, yo vendo muchísimos más libros, pero muchísimos más gracias a que los regalo. Es es así de simple. El PDF de mis libros es gratuito siempre, desde el primer día que escribí. Si si entrás a

Mi página web, que es hernáccierari.com y vas a la parte libros, tenés un botón que dice comprar y otro botón que dice descargar gratuitamente. Están los dos juntos. Yo sécientemente que gracias a que millones descargaron, miles compraron. Lo sé, pero lo sé. Y por y y no sé si lo tenés pensado, pero se me ocurre ahora. Perdón la interrupción, porque si tienen la posibilidad de descargarlo gratis, aún así hay alguien que dice, «No, yo lo quiero comprar, yo lo quiero tener.» Pero, ¿quién va a regalar un PDF para el

Cumpleaños de nadie? No sé. Nadie regaló un ¿Te regalaron un PDF para un cumpleaños y un libro? Sí. Bueno, ya está. Esa es la razón. Nadie regala un PDF para el cumpleaños de otro. Si a vos te gusta lo que descargaste mío, lo vas a comprar. Y yo de lo que estoy seguro es de que te va a gustar lo que yo escrib de eso estoy seguro. Del otro no. Hay muchos jóvenes del otro lado que nos están mirando. Yo digo jóvenes, pero de

De de toda la de todas las edades y son todos latinoamericanos, ¿no? Es una señal esencialmente latinoamericana. Vos viviste 15 años en Europa. Sí. Eh, ¿qué diferencias encontrás ese entre esa identidad europea respecto de la comunidad latinoamericana, la manera de pensar, la manera de resolver problemas? ¿Hay algo que vos descubras ahí que es diferente? Sí. Eh, al final de tengo mucho, mucho, mucho estudiado, escrito, pero si tengo que resumir, hay una palabra que me parece que es fundamental, que es la improvisación.

Nosotros improvisamos, ellos no. Y eso significa que somos muy buenos en aquello que requiere improvisación y somos espantosos en aquello en donde la improvisación no es lo más esperable. Es decir, generalmente si aparece un problema, lo va a resolver primero un peruano y no un alemán. Mucho más rápido, con un alambre lo atamos, hac funciona. El alemán se queda tieso frente al problema porque no está preparado para el problema, no está, no vino al mundo para el problema. Nosotros sí vinimos al mundo llenos de problemas,

Entonces solucionamos muy rápido el problema. Sabemos improvisar una solución. Por eso somos buenos en el fútbol y malos en la economía. En la economía no se improvisa. Claro, así nos va por improvisar en la economía y así nos va por improvisar en el fútbol. Muy bien, muy mal. El europeo no es muy afecto a la improvisación, no está preparado, es muy previsor. Ser previsor es todo lo contrario que improvisar. Y entonces hay una enorme diferencia. Si el latinoamericano no soporta la improvisación de su mundo, la

Pasa muy bien en Europa. Si el latinoamericano ama la improvisación de su mundo, se caga de aburrimiento en Europa. Eso es lo que suele pasar. De todos esos libros que contabas que se pueden descargar, alguien que nunca te leyó, ¿qué le dirías que se descargue ahora para que conozca tu gen eh o tu gen, tu naturaleza como escritor, como creador? No, yo a una persona que no me conoce directamente los invitaría a que me escuchen, no a que me lean. Okay. Hay cuentos, casi todos mis cuentos

Duran 5 minutos, o sea, no llevan demasiado tiempo. Están en Spotify, están en YouTube, están en cualquier plataforma que se te antoje, escuchados, leídos, es entrar, poner casar y un cuento y saldrá alguno. Seguramente si Google tiene un buen algoritmo, saldrá alguno que va a funcionar muy bien para que después siga la carrerita. Y después es como el snack, si te gustó, vas a No paras nunca no parás. Hay uno, bueno, que es muy muy conocido, este, los invitamos a que a

Que lo escuchen, que tiene que ver con la situación límite del infarto que vos viviste. Eh, pero a raíz de eso, más allá de esa anécdota que es harto conocida, eh, ese es el primer no que un médico te puso cuando vos no pudiste seguir fumando a partir de de esa situación, porque estaba absolutamente asociado a tu ejercicio de escritura, ¿no? Esto que hablábamos de los métodos. ¿Te acuerdas alguno tronó que alguien te haya dicho que fue absolutamente ejemplificador o te estructuró en un

Sentido inesperado? Me reí cuando lo decías porque no es no fue mi primer no de un médico, fue mi primera vez con un médico. Ah, okay. Porque yo le escapo al no. Por ejemplo, si no quiero que me digan que tengo cáncer, no voy al médico. Es la única. Soy de esa clase de estúpido. Justamente, pero yo improviso permanentemente. En el infarto el médico me agarró porque yo estaba tirado en el suelo. Si no, yo salía corriendo. No quiero que me digas

Lo que me está pasando. Si me muero, me muero. Pensaba yo antes de mi infarto. Yo nunca había ido al médico y tenía todo el tiempo una respiración acá. Decía y fumaba como un esfuerzo, tenía sobrepeso muchísimo más que ah. Mucha panc. Muchísima panceta y muchísimo cigarros, muchísimas marihuana. era todo junto, era, pero nunca vas a ir al médico, porque si iba al médico me encontraba con él, no, no hagas más esto, no hagas más esto, no hagas más esto. Entonces yo

No iba y así me pasó en la vida con todo. Así como no iba al médico, en la época en que yo fui joven, había todavía servicio militar obligatorio en la Argentina. Yo no fui, me saqué número alto que tenía que haber ido, no fui. Mira, si me iban a decir que tenía que ser cuerpo tierra. Claro. Y al no ir sabía que que estaba sacando muchísimas fichas para que me metan preso. Ser desertor en Argentina en esa época era muy complicado. No te podían

Meter preso por nada en la calle porque descubrían que no estabas haciendo aquello. Era todo. Bueno, lo mismo con con la salud. Yo sabía, yo sé que no ir a un médico a que me digan que no me abre unas puertas enormes de unos no más horribles. Lo sé, pero yo a mí no me gusta que me digan que no. Por eso no voy a ningún lado, donde me van a decir que no. O sea, no te llevas muy bien con las

Estructuras, con los límites. Y cómo ha cómo convives, espíritu rebelde, por decirlo de alguna manera. Ahora estoy viejo, eh, pero te cuento más o menos un resumen de mi vida. Pero no estás viejo, te qued te quedan 5 años para terminar estos 15 y después tenés 15 más mínimo. Para decirlo mejor, ahora ya tengo la experiencia suficiente para poder decir que no yo a lo que se me antoja sin que eso resuene en un malestar físico. Espa no, otra cosa que te quería decir. No,

No, no, no tolerá que te digan que no, pero vos sí muchas veces dijiste que no. Yo digo que no todo el tiempo, todo el tiempo. Porque no porque quiero estar muy tranquilo dentro de mis pequeños sí. Yo tengo un grupito de sí chiquitito. A, digo, le digo que sí a mi hija, a mis perros, a mi mujer, a mis amigos, así a lo que quieran y a todo el resto le digo que no. Para poder decirle que no al resto, tengo que decirle que

No a una invitación a una fiesta, a una invitación a un proyecto. No, no, no, no. Para que no me digan que no tampoco. Es como un ida y vuelta. El no es la moneda de cambio. Y si lo pensamos bien, si lo piensan bien los que están escuchando, es una moneda de cambio tan importante como el dinero. El que tiene más no en el bolsillo va ganando. Es así de simple. Cuando vos no podés decir que no, te sentís menos libre.

Tenés que decir que sí a cosas que no te gustan. Claro. Gente que lo que hablamos es inversamente proporcional. Mi papá en el trabajo se levantaba todos los días y tenía que decir que sí a algo que no le gustaba. Era pobre. Yo le digo que no a todo lo que no me gusta. Soy muy rico. Soy millonario de no. Tengo una una bolsa de no que las puedo usar y tirarlo para acá. Total, ya estoy bien. Ahora, para poder usar esos

No hay que haber trabajado un montón para tenerlos a disposición. Les voy a dejar tres tips para lo que ustedes entienden que es emprendedores, que yo en mi caso creo que son personas inquietas. Primero, pensar en la obsesión, en lo que te obsesiona antes que en lo mercantil, en lo que te hace ganar dinero. Si lo que te obsesiona funciona, se hace rentable, funciona así. Segundo, encontrar a la gente correcta, no hacer nada solo y que la gente correcta no sean necesariamente

Los que más saben, sino los que más confianza tienen en vos y viceversa. Y tercero, no pienses nunca en donde estás parado, ni en tu ciudad, ni en tu barrio, ni ni siquiera en tu país. El mundo entero es el mercado. Eh, nos gustaría que nos cuentes qué es Orsay y qué trajo de novedoso. Orsai en Argentina es la forma de, primero es la forma de decirle a la posición adelantada, al offside. Nosotros en Argentina le decimos Orosai. Yo le puse ese nombre al proyecto

Justamente porque estamos fuera de juego, no estamos dentro del juego de la industria, ni en lo editorial, ni en lo audiovisual, ni en lo teatral. Y ahora estamos también haciendo cosas que tienen que ver con la educación. Estamos tratando de mirar por afuera y una de las primeras cosas que hacemos es trabajar con la gente adentro. Toda la comunidad Orsay, que son 170,000 personas hoy, si quieren hacer un libro o una película o una obra de teatro, encuentran dentro de la comunidad otros

Que también quieren lo mismo, que aportan dinero, voluntad, tiempo, trabajo para que tal cosa ocurra y nos divertimos un montón. es un sistema de gestión cultural bastante subgeneris, muy diferente a casi todo lo que se conoce y sin duda, al menos en idioma castellano, es el más eh numeroso. hablábamos recién hace un ratito de de cómo la internet o el atenimiento de de cómo nos crucó internet en la vida, a vos te puso este frente a un mundo nuevo o por lo menos

Más creativo de tu manera de de como hasta el momento concebías hacer libros, cuentos, etcétera. Y la inteligencia artificial, ¿qué piensas que viene a a traer al mundo de la del periodismo, de la literatura, de la escritura? Son lápices. El el lápiz internet fue un lápiz maravilloso que apareció mucho mejor que el lápiz anterior. El lápiz anterior tenía una sola eh línea, ahora tenías muchas líneas para escribir al mismo tiempo. Y este es otro lápiz. Quiero decir, cuando nosotros entendamos que cada uno de los avances humanos

Tecnológicos que tenemos son herramientas, vamos a dejar de tenerle miedo, un miedo temporal a esa herramienta. Le hemos tenido miedo a todas. desde que el mundo es mundo a todas las pequeñas evoluciones que han que han ocurrido, porque en general los que somos un poquito más grandes nos empezamos a acomodar a lo que hay y cualquier novedad decimos, «Puta madre, si estuve como 15 años practicando para esto, ahora me vení con esto.» Fíjense que al final de todo cada queja, cada queja es de alguien que dice, «Pero si

Estuve mucho tiempo practicando para esto y ahora viene esto.» Es un nene caprichoso. La queja es la de un nene caprichoso. La inteligencia artificial, si te ponés a pensar, ¿quién se queja? El que estuvo mucho tiempo practicando para lo anterior, nada más. Después los demás están contentísimos. Sí, hay hay resistencia porque no se sabe por ahí que se va a llevar puesta la inteligencia artificial, pero también hay mucha fascinación porque también la inteligencia artificial puede ser un recurso fantástico, por ejemplo, para un

Escritor para sacarlo de la de la página en blanco. Pero sirve. Es fantástico todo. Fantástico, pero todo, eh, cada cosa que ocurre es mejor que la anterior. Siempre lo que hay que hacer es involucrarse con esa cosa nueva y salir del enquiloamiento que uno tenía para con la versión anterior de esa cosa. Nos pasa con todo, con los zapatos nuevos. Cuando cambia, eh, ¿se acuerdan cuando cambiaba Windows 95 a Windows 98 que teníamos actualizaciones, uy, se actualizó esto y ahora, ¿dónde está la carpetita? es eso y después ya

No podemos vivir con ese sin ese cambio con con lo que llamamos inteligencia artificial, que no es otra cosa más que la evolución natural de de los recursos tecnológicos a una velocidad trepidante, porque el verdadero cambio es la velocidad, no tanto el cambio. Eh, lo que hay que hacer es adaptarse. Hay hay una frase que ya casi es cliché, pero la primera vez que ocurrió, que no fue hace tanto, a mí me pareció muy interesante, que dice, «No te va a sacar el trabajo la inteligencia

Artificial, sino el compañero que la entienda. Ese te va a sacar el trabajo, la persona que entienda el trabajo con eso encima, ese te va a sacar el laburo, no el otro.» Esta es la pregunta que le hacemos a todos los que pasan por malditos optimistas. Lo que pasa que en todos los casos me resulta más previsible lo que me van a responder y por suerte en tu caso no. Nosotros sin lugar a dudas te consideramos un maldito optimista por todo lo que contaste, porque rompiste

Moldes, porque fuiste para adelante, porque te la porque abrazaste una idea, porque este tenes valores, porque confiaste en los procesos. ¿Vos te consideras un maldito optimista? Yo no creo que hubiera hecho nada sin optimismo, pero nada, nada, nada, nada. Creo que es el único motor constante que he tenido a través a través de los de estos 15 años que van cambiando. He tenido muchos motores que yo de los de los 30 a los 45 un montón de energía vital. Después experiencia al principio

Muchísima curiosidad fueron mis grandes motores de cada 15 años. Pero abajo había un engranaje que era el optimismo siempre. No puedes ser curioso si no sos optimista, porque si no sos optimista no te importa aprender una nueva. No podes tener energía si no sos optimista. te sale otra cosa, una bilis negativa que también requiere de tu energía, pero no es una energía positiva. No podés tener experiencia si no sos optimista, porque desde el pesimismo la sabiduría se convierte en rencor. Pequeños rencores

Que te van correndo un poquito más. Ay, esto lo tendría que haber hecho porque este hijo de hizo esto, esto no. Entonces, no es sabiduría, es otra cosa. El optimismo es, si queremos, el lubricante de nuestros motores, lo que lubrica cada una de las cosas buenas que tenemos alrededor de la vida. Curiosidad, energía, experiencia, sabiduría, tiempo, serenidad, lo que sea. Sin un motor, sin un lubricante optimista, los motores fallan. empiezan a a a carraspear, empiezan a toser, se convierten en otras palabras que no son

Ni curiosidad, ni sabiduría, ni experiencia, no se convierten en otra cosa. Me parece que deberíamos rendirle un poquito más de pleitesía al Muchas gracias y sin lugar a dudas entonces este sos parte de nuestra comunidad. Gracias, gracias por habernos dicho que sí. Gracias a ustedes. Gracias.